Con Luis Emil Sanabria Durán

(Parte 2)

Al final de esta entrevista dos temas claves de contexto electoral: ¿Continuará El Cambio? ¿aciertos y ausencias de la Paz Total?

Lea la primera parte de la entrevista en: https://www.periodicoetica.com/2026/02/04/a-calzon-quitao-parte-1/

Ética: Estamos en una coyuntura electoral donde tenemos más de 70 precandidatos y precandidatas, con un bipartidismo liberal y conservador desdibujado, pero que no quiere decir que la derecha esté en crisis, porque -de alguna manera- muchos de esos candidatos y candidatas son expresiones de derecha, solamente que por fuera de esos dos partidos que en un pasado reciente configuraron un proceso antidemocrático en el Frente Nacional. ¿Cómo hacemos la lectura de esta coyuntura electoral?

Luis Emil: Yo creo que hay unas crisis que se reflejan ahí. Bueno, más que crisis, decadencia, digámoslo así. No encuentro la palabra acertada, pero toda esta proliferación de candidatos demuestra una debilidad de la democracia del Estado colombiano, de los partidos internamente para fortalecerse.

Eso demuestra también la necesidad de una reforma política que ponga en cintura a los partidos en relación con esa misma democracia. Los partidos hoy internamente no gozan de una democracia que posibilite, por ejemplo, la identificación o la selección democrática de candidatos y candidatas, sobre todo en la derecha. Entonces, son candidaturas heredadas.

Ahí vemos los nietos, los sobrinos, los hijos de expresidentes, exministros, exsenadores, ocupando esos cargos, ocupando esas candidaturas. Lo que no quiere decir que el poder está en crisis, simplemente que se manifiestan de esa forma, pero también porque hay una puja en las derechas entre aquellos que, de alguna forma, quieren legitimar su acumulación de riqueza, que la llaman riqueza bien habida, pero que en últimas es apoderarse de la plusvalía, cosa que ya han dicho muchos teóricos; y aquellos que tienen una alianza estratégica con el narcotráfico, con la minería ilegal, con el tráfico de especies, bueno, con toda la ilegalidad, el lavado de activos y que se han apoderado de los territorios.

Y todavía existen mafias apoderadas de los territorios y cuyos aliados principales son líderes y lideresas políticas de esos territorios. Algunos herederos de las viejas castas de narcotraficantes, otros hoy aliados de nuevos narcotraficantes, pero definitivamente ahí están. Entonces yo creo que en la derecha hay una puja entre ellos, pero finalmente terminan uniéndose porque no hay nada más beneficioso para el modelo neoliberal que la corrupción y las mafias del narcotráfico, porque casi que van pegadas. Las mafias necesitan la privatización de las empresas para lavar dineros, por ejemplo, para negar derechos, para apropiarse de la fortuna porque no les basta solo la que producen con sus negocios ilegales. Entonces pueden juntarse y se han juntado. Eso no es nuevo en Colombia, se han juntado.

Y siento que en la socialdemocracia y la izquierda pues también hay un proceso de debate interesante en la medida en que hoy se necesitan mayores definiciones políticas, es decir, realmente hacia cuál es la sociedad que quieren los socialdemócratas o los socialistas o los comunistas para Colombia. Eso todavía no está claro. Queremos un estado de bienestar, queremos un estado social de derecho, queremos avanzar hacia un socialismo democrático o ecologista o queremos montar un solo partido tipo dictadura del proletariado.

Bueno, en eso todavía no hay una definición y creo que la izquierda tiene que avanzar hacia definir con claridad en qué estado se encuentra su propuesta política. Seguramente no va a ser fácil porque también lamentablemente está atravesada la discusión por el tema todavía de la lucha armada, porque hay sectores de izquierda que todavía creen posible que a través de la lucha armada se logren las transformaciones. Eso hace que, por ejemplo, el ELN todavía se considere una expresión política armada y efectivamente lo es, a pesar de que tiene en algunas regiones alianzas también en toda esta cadena del narcotráfico y la minería ilegal.

La izquierda yo creo que va avanzando hacia un frente. Ese frente no debe temerle a las discusiones ideológicas porque es que han satanizado la ideología. Cuando uno habla de una ideología, la derecha se ha puesto en la tarea de satanizar esa palabra y esa palabra no demuestra sino la capacidad de un sector político de idear, de soñar el país que quiere, la política que quiere, la economía que quiere. Eso es una ideología. Yo creo que la izquierda debe avanzar un poco más hacia ese debate. También debe fortalecer internamente sus partidos para que quienes sean elegidos respondan a esos partidos, superar un poco lo que hoy está ocurriendo, que tenemos un presidente que no responde a un partido, no responde a un frente, no responde al Pacto Histórico, seguramente porque el Pacto todavía es débil en la medida de darle ideas o de cogobernar con su presidente, como debería ser.

Y también pues hay una serie de partidos pequeños en otros escenarios, como lo que se conoce como Unitarios, 14 partidos, que también tienen que empezar a reencontrarse, viejas teorías socialistas con nuevas teorías progresistas, etcétera. Pero creo que va siendo la tarea. En definitiva, pues lo que ocurre en Colombia es que hay, y eso ha generado la violencia, se sigue generando la violencia, es que hay quienes se oponen desde el establecimiento de derechas que han gobernado este país, se oponen, sabotean cualquier posibilidad de que movimientos alternativos de izquierda o socialistas gobiernen.

No se les da espacio a pesar de la constitución del 91. Al contrario, ha ideado estrategias desde el Estado para aniquilar física, política e ideológicamente a esos partidos de izquierda. Y mientras eso siga sucediendo, mientras esas derechas no entiendan la necesidad de una apertura democrática real contemplada, inclusive, en el Acuerdo con las extintas FARC, pues seguiremos teniendo estos conflictos.

Ética: Pero en este momento gobierna una expresión de izquierda. ¿Cómo hacemos esa lectura en torno a esa “no” apertura en la democracia sino esa llegada de un movimiento progresista en medio de esa incertidumbre que genera la hegemonía dominante de una derecha criminal, enquistada aún en el Congreso, en el poder judicial, es decir, en muchos lugares del Estado desde donde, ahora, son una “oposición” muy radical?

Luis Emil: Pues básicamente porque han saboteado todas aquellas propuestas que buscan liberalizar, de alguna forma retomar el Estado social de derecho pactado en la constitución del 91. Entonces se oponen, por ejemplo, a que el Estado se fortalezca, a que garantice derechos, como el derecho a la salud, a revertir ese proceso privatizador que se ha demostrado es nefasto para un derecho de la gente. Se oponen a la reforma laboral, a reconocerle derechos. Derechos no solamente que se pelean en Colombia, sino que son reconocidos a nivel mundial. Entonces ahí siguen saboteando esas posibilidades de volver al pacto del 91, porque el pacto del 91 lo que demostró fue eso.

Cuando vemos la foto de la constituyente, está un Antonio Navarro Wolf, un Horacio Serpa y un Álvaro Gómez Hurtado, pues lo que muestra esa foto es que se pusieron de acuerdo para gobernar, para entenderse, para avanzar hacia un pacto. Pero luego ese pacto se rompe y sigue roto. Entonces esa derecha teme, no le interesa debilitar el modelo neoliberal, no le interesa una reforma rural.

Realmente Colombia es uno de los países, el segundo país con más concentración de tierras en pocas manos. No le interesa una reforma rural, no le interesa el desarrollo industrial interno del país, porque básicamente la mayoría vive de importaciones o de cosas por el estilo, muy ligado también al fenómeno de lavado de activos. Hay cosas con las cuales no comulga y seguirá oponiéndose a pesar de que haya un gobierno que tiene dificultades, que ha cometido errores, que no ha sabido entender a cabalidad el momento histórico en el que está, porque no todos los cambios se pueden hacer al tiempo, porque seguramente hay que llevar a la sociedad a que entienda los cambios. Si Colombia lleva más de 30 años volviendo a la constitución de 1886, revertir ese proceso en la lógica de la constitución del 91, pues también tiene su tiempo, y ese tiempo es el que no se ha planeado desde estos sectores.

Ética: Entrando ya en temas de paz, después de un proceso de paz en el 2016, con la que se consideró la más grande guerrilla colombiana que fue las FARC-EP, subsisten grupos armados , entre ellos persiste un ELN que es histórico desde los años 60s ¿cómo hacer esa lectura hoy? ¿es anacrónica, no es anacrónica la existencia de estas guerrillas?

Luis Emil: Yo creo que la historia le ha demostrado a la izquierda, no solamente en Colombia, sino en el mundo y en América Latina en particular, que la guerra, la llamada guerra popular prolongada o guerra de guerrillas, fracasó para acceder al poder y a las transformaciones, también porque las derechas no están mochas, porque también tiene un enemigo que tiene una conducción desde Estados Unidos muy fuerte y un respaldo político militar de una potencia que todavía subyuga a estos países y de la cual son socios minoritarios, digámoslo así, estas derechas de estos países, pero creo yo que las sociedades no se mueven hoy hacia esa guerra de guerrillas, eso fue un momento de la historia, inclusive muy corto, pero creo que la justificación existe en términos de que no hay realmente una apertura democrática, no hay lo que decía anteriormente, no hay una apertura económica, en Colombia está prohibido discutir el modelo económico, cuando el modelo económico en Colombia ha fracasado, ha generado pobreza, ha generado excluidos, ha generado hambre, miseria, o sea, eso no se puede discutir porque las élites en el poder lo prohíben, como si el modelo instalado en Colombia fuera exitoso, hay que darnos la oportunidad de discutir ese modelo, de entender ¿por qué razón las tierras están en pocas manos y son improductivas?, y podríamos desde ahí generar un plan de desarrollo que permita superar el hambre y superar la pobreza; ¿por qué no nos ponemos de acuerdo y permiten estas mismas élites del poder generar un acuerdo alrededor del fenómeno del narcotráfico?, ¿cómo la sociedad colombiana va a salir de ese problema?, ¿por qué no estudiamos la posibilidad de la legalización?, pues porque tienen unos intereses de lavado de activos a través de los cuales han mantenido parte de sus privilegios o gran parte de sus privilegios, entonces mientras haya unos temas prohibidos habrá gente que crea que eso solamente se puede tumbar a través de la violencia.

Ética: ¿Podríamos considerar que esa “no discusión del modelo” es la pata coja del proceso del 2016?

Luis Emil: Ha sido la pata coja porque es que además del modelo económico está el modelo político, es que van de la mano, Colombia se recentralizó y volvió al modelo del 86 fundamentalmente a partir de los decretos que le quitaron poder a los municipios y a los gobernaciones impulsados por el gobierno de Álvaro Uribe, o sea además del modelo neoliberal se le quitó poder a los municipios y a las gobernaciones, es decir, se recentralizó el poder, entonces volvimos a la constitución del 86 en ese componente. Al recentralizar el poder la participación ciudadana pierde toda posibilidad porque ¿para qué se convoca en un municipio a participar si las grandes decisiones las toman en el gobierno central? ¿Para qué una asamblea popular o un proceso de elaboración participativa del plan de desarrollo y del presupuesto si ya eso está definido en una norma y te quita todas las posibilidades? De ahí la gran importancia de la ley que se aprobó en este gobierno, la ley de participación; y el reto de cómo esa ley se va a reglamentar para que quede claro cuáles son las tareas de los municipios y las gobernaciones. Ese mismo hecho, unido al modelo neoliberal donde se privatizó las comunicaciones, la electrificación, el agua, hasta el agua potable de los municipios más pequeños y el alcantarillado se privatizó, la televisión, las comunicaciones, etcétera.

Y, pero, además de eso, al recentralizar el poder, dejas sin dientes el artículo tercero de la constitución que dice que “el poder reside exclusivamente en el pueblo” y se retoma en manos de las élites. Pues tú lo que estás haciendo, de ahí la discusión también con la propuesta del alto comisionado para la paz en relación con que la paz es territorial, la paz es nacional y también es territorial. Pero usted no puede quitarle a la construcción de la paz la necesidad de hacer transformaciones políticas y económicas a nivel nacional, porque ese es el paraguas sobre el cual usted trabaja en los territorios. Eso lo hizo Uribe, además de muchas otras cosas, aumentar la represión, deslegitimar el conflicto armado interno y eso se ha mantenido digamos de alguna forma a pesar de que en el gobierno Santos se avanzó hacia la paz, acordémonos que él dijo hay cosas que no se van a discutir.

Ética: La paz total, ¿qué aciertos y qué ausencias?

Luis Emil: Bueno, la paz total, la ventaja que tiene es que pone la discusión en el sitio correcto, en términos de que no es posible la paz solamente hablando con algunos grupos armados, sino que hay que hablar con todos. Pero además de eso, y ahí es donde tiene dificultades, hay que avanzar en un acuerdo nacional que haga posible esa paz nacional y esa paz territorial, pero también que involucre las transformaciones que necesita el país.

Cuando hablamos de transformaciones, pues son de las que anteriormente señalaba, hay que reformar el sistema de salud. No sé si la ruta, hoy no me queda claro si la ruta es reconcentrar la prestación de servicios en el Estado o rehacer una alianza con las empresas privadas en la lógica de que se fortalezcan las redes de las IPS, de las instituciones prestadoras de servicios, porque hoy es real, el Estado no puede garantizar ese servicio a toda la sociedad colombiana, porque hubo 30 años de fortalecimiento de un modelo privado que aún hoy está prestando el servicio, inclusive, más fuerte que el modelo de la red pública hospitalaria. Mientras se fortalezca la red pública tendrá que apoyarse en la red privada. Eso es una realidad y creo que el gobierno lo ha comprendido. Entonces la paz total necesita reformas, y ahí es donde no se ha podido, pero necesita también una coordinación eficaz del Estado.

Es que la ley 2272 daba otros mandatos que no se han tomado. Llegar a un territorio, construir con la sociedad en ese territorio un plan de vida, un plan de desarrollo, un plan de paz, implica una acción coordinada del gobierno, pero también de otras instituciones del Estado, de la Fiscalía, de la Fuerza Pública, de la Procuraduría, de la Defensoría del Pueblo y de muchas otras.

Ética: ¿También la comunidad?

Luis Emil: Fundamentalmente de la comunidad, porque es que la comunidad cuando siente que el Estado emerge en su territorio, que se fortalece en su territorio, pues automáticamente va pensando en que puede prescindir de la acción de los violentos. Es decir, no contemplar la posibilidad de que los violentos estén en su territorio administrando justicia, administrando la economía, poniendo impuestos, etc. Pero si no hay un Estado fortalecido, si no hay unos planes, si no hay recursos para sacar adelante esos planes, si la sociedad colombiana sigue privilegiando las grandes inversiones en las cinco ciudades principales del país y no piensa en las inversiones a los territorios excluidos tradicionalmente, pues vamos a seguir en esa situación de reconfiguración de los modelos del narcotráfico.

Ética: La última pregunta, tema central de la revista: elecciones 2026, ¿continuará el cambio?

Luis Emil: Yo creo que hay otra cosa que el presidente Gustavo Petro ha logrado. Seguramente no ha ampliado el número de seguidores del progresismo, pero ha afianzado al interior del progresismo una forma diferente de ver la política y de ver el mundo y de ver el desarrollo y de ver el crecimiento económico, bueno, de ver lo diferente. Yo creo que esa es una ganancia que los movimientos y partidos progresistas, socialistas y demás deben considerar y deben potenciar para ganar nuevos adeptos.

Ahí todavía ha fallado, digamos en términos de la cultura política, mejorar la pedagogía, avanzar hacia ampliar un poco más su radio de acción, ganarse sectores de lo que se ha conocido como la pequeña burguesía o los estratos medios, como se conoce en la modernidad. Eso debe hacerlo, porque es que el cambio en Colombia no va a salir de las clases populares exclusivamente. Hay que generar más amigos de ese cambio.

Tendrá que la izquierda modificar también un poco su lenguaje, porque en un país con más de 60 años de un conflicto armado, la forma en que se dicen las cosas pueden determinar estallidos violentos o no. Entonces eso también es muy importante, que sea más pedagógico que contestatario, porque tiene con qué, tiene ideas, tiene propuestas, tiene cómo hacerlo, que involucre inclusive muchos pensadores y pensadoras que hoy están por fuera del gobierno, porque pues alguien los excluyó, pero que están ahí, que es un potencial real en los territorios. Quienes han defendido los territorios, quienes han resistido, quienes promueven el poder del pueblo están ahí y hay que contar con ellos y con ellas. Creo que a quien le va a ir mal definitivamente es el centro, porque lo que llaman centro tendrá que definir realmente si quiere volver o quiere construir un estado social de derecho y lo que eso implica, o va a seguirle haciendo el juego a la derecha y seguir recortándole derechos a la gente, seguir privatizando, tendrá que definirse, porque esa ambigüedad en el discurso pues no va con lo que hoy la sociedad colombiana quiere y yo creo que volveremos nuevamente a dos grandes bloques, un bloque que quiere el progresismo, que quiere poner al centro la vida, la dignidad y otro bloque que pues que quiere privilegiarlos, que quiere mantener los privilegios de los que han estado en el poder tradicionalmente.

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