Por José Oscar Salazar Tábares
No puede haber paz, si no se revisa la doctrina de la seguridad nacional, repensar quién es el enemigo interno, las bases militares gringas asentadas en nuestro territorio; el mismo lenguaje militarista que se usaba en los tiempos del estatuto de seguridad y la seguridad democrática es hoy utilizado por el gobierno progresista de Gustavo Petro, donde la estigmatización y los señalamientos están a la orden del día en los territorios…
Como en los tiempos de Aníbal, el terror de Roma, cuando el General Escipión el Africano le exigía a Cartago no atacar las provincias Ibéricas protegidas por el imperio Romano (el militar le expresaba al Cartaginés “de los pliegues de mi toga, blande la paz o la guerra”), en Colombia estamos ante una encrucijada dada la intensidad del conflicto armado y el fortalecimiento de las estructuras armadas después de la firma del Acuerdo con las extintas FARC-EP.
Varios frentes entre ellos el primero al mando de Gentil Duarte que se negaron a entrar al proceso alegando falta de garantías y considerar una traición del antiguo secretariado a las bases guerrilleras. Estas estructuras expanden su radio de acción y reciben en su seno a ex combatientes y mandos medios, que van llegando debido a los continuos asesinatos en los AETCR y los entrampamientos a Jesús Santrich e Iván Márquez; sumado a esto la no excarcelación de más de 500 excombatientes detenidos en cárceles y penitenciarías a quienes aún no se les resuelve su situación jurídica. El otro nudo gordiano fue el abandono de los altos mandos de las FARC a la guerrillerada, quienes quedaron abandonados a su suerte y que más tarde se pasaron al bando contrario fortaleciendo las estructuras paramilitares, bandas al servicio del narcotráfico, oficinas de cobro, entre otras formas delictivas del crimen organizado.
Es en este contexto donde el gobierno lanza un proceso de paz denominado “PAZ TOTAL” que fue promesa de campaña ilusionando una vez más a quienes deseamos de verdad una paz justa, donde la vida prevalezca sobre la muerte. La paz no puede ser una bandera para hacer política, la paz es un derecho consagrado en la Constitución Política del 91 o, mejor, de lo que va quedando de ella. La paz no se consigue desde los escritorios, con discursos alejados de una realidad o nombrando comisionados que nada le aportan a la construcción de una salida política dialogada y concertada donde los cambios profundos y de fondo sean una realidad en el régimen actual.
No puede haber paz si no se revisa la doctrina de la seguridad nacional, repensar quién es el enemigo interno, las bases militares gringas asentadas en nuestro territorio; el mismo lenguaje militarista que se usaba en los tiempos del estatuto de seguridad y la seguridad democrática es hoy utilizado por el gobierno progresista de Gustavo Petro, donde la estigmatización y los señalamientos están a la orden del día en los territorios tal y como acontece en el Catatumbo, Chocó, López de Micay, el Plateado, Cauca, entre otros, donde al gobierno y sus funcionarios les ha tocado recular en sus afirmaciones contra la población civil a la cual ponen en riesgo con sus intervenciones sin fundamento alguno, solo para congraciarse con la cúpula militar que continúa intacta con su política de tierra arrasada.
Mientras tanto se fortalece el aparato de inteligencia, la compra de aviones de última generación, lanchas de interceptación rápida, buques de guerra, corbetas y fragatas, helicópteros y una moderna flotilla de drones; todo bajo la óptica de la lucha contra el narcotráfico, una mentira falaz, lo que se busca es robustecer el aparato militar que será usado contra el movimiento social y popular en continuo reflujo y resistencia permanente. ¿Si no existe conflicto alguno con nuestros vecinos limítrofes, entonces contra quién irá dirigido este armamento? Si se analiza con detenimiento las últimas intervenciones del gobierno incluido el Mindefensa estas van cargadas de un lenguaje netamente contrainsurgente y militarista donde la estrategia es la militarización de la vida social de las comunidades tanto urbanas como rurales; en esta lógica perversa está la construcción de nuevos batallones de alta montaña tal y como se avizora en el futuro en Jamundí, el Plateado y la Carretera Panamericana y los permisos otorgados para la creación de dos nuevas bases militares gringas en nuestro país, una en Gorgona y la otra en la Amazonía, ambas con el pretexto de “cuidar el medio ambiente”. Ambas bases militares se pasaron por la faja la consulta previa y violaron abiertamente nuestra soberanía. Aquí cabe resaltar una pregunta que nos hacemos, ¿por qué tantas visitas de los altos mandos militares gringos a Colombia?, ¿por qué el jefe del comando sur vino y solo se reunió con un selecto grupo de militares en CATAM?, ¿por qué no hay un pronunciamiento de facto del presidente sobre la política de paz total? Lo decimos por el actual comisionado de paz Otty Patiño y sus delegados Vera Grave, Armando Novoa, y Camilo González Posso, donde la política de paz total se le entregó a viejos militantes del M 19, cada uno alineado con la política del Ministerio de Defensa y con una tarea específica, no dar concesiones a la contraparte en una línea inmodificable: o se desarman o se les combate, es decir, reinserción, entrega y reincorporación, modelo caduco y ya obsoleto y sin seguridad jurídica.
Ahora bien, si analizamos cómo va la paz total tenemos que el denominado estado mayor de las FARC, en confrontación con el estado mayor de Bloques de Iván Mordico vs Calarcá ha derivado en continuos enfrentamientos.
El ELN con su disidencia Comuneros del Sur y con el nombramiento de alias Clinton segundo de Antonio García como gestor de paz.
La Segunda Marquetalia, de Iván Márquez, cuyo segundo jefe el zarco Aldinever fue asesinado en una emboscada por el ELN, dividida con los Comandos de Frontera y su cabecilla Araña detenido y con orden de extradición y la otra facción que orienta Walter Mendoza jefe máximo de la Coordinadora Guerrillera del Pacífico.
Grupos de Alto Impacto como las oficinas de Medellín y Tuluá, los combos de Buenaventura y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada de Santa Marta, donde se negocia bajo la premisa de Espacio de Conversaciones Socio-Jurídica, sin que a la fecha se tenga claro qué es lo que se va a negociar.
Como quien dice la política de paz total del gobierno es “divide y reinarás” y de la “paz total a la guerra total” y mientras tanto el pueblo colombiano continúa con la HORRIBLE NOCHE sobre sus espaldas, esperando la tan anhelada paz.
- Líder social, sobreviviente del genocidio contra la UP., dirigente de organizaciones de víctimas y campesinas de base.

