Donde vivo

Por: Nidia Leticia Castiblanco Farfán

Donde vivo, amanece temprano. No hay canto de gallos, pero rugen carros y motos como monstruos furiosos, avasallando el ambiente, como queriendo demostrar su poder mezquino, poder que se impregna en todas partes, como el poder de los políticos de donde vivo.

Es tan poderoso ese poder, que es capaz de meterse en cada poro de la vida de cualquier parroquiano de donde vivo. Imagínense ustedes, ese poder que ronda en todas partes: en la panadería, en la calle, en la tienda de don Julano, en la casa de la vecina, en la esquina de la cuadra, en el zaguán, en el edificio, en la droguería de don Mengano, en la chacita de doña Zutana o en la choricería del paisita.

Es que, donde vivo, el poder nos tiene jodidos. Algunos murmuran que es una injusticia lo que ha pasado con el presidente, ese que trajo seguridad por donde vivo, ¡que ese sí es un gran presidente, dice la gente! Es tanto el poder, que vociferan sandeces: que la salud es un desastre, que están en quiebra por ese, y que ese es un mequetrefe que no sabe gobernar, porque no tiene mano dura ni corazón firme.

Es tanto el poder que, donde vivo, se atreven a vociferar y asegurar que toda la verdad la dice la televisión y la radio. Es tanto el poder, que donde vivo muy pocos leen, ni siquiera un libro. Hay mil chicherías por una biblioteca, y mil ignorantes por un estudioso.

Salir a la calle, a pesar del ruido estrepitoso, es un verdadero deleite. Allí encuentras todo lo que un investigador ávido de conocimiento quisiera tener para su nuevo estudio.

Si te asomas al parque, seguro te encontrarás con un par, o quizás un trío o montón de hombres viejos que hablan de un tal presidente que fue, pero que ya no es ¡que ese sí era bueno! Porque tenía… que el de ahora es un payaso, travesti y ladrón, que en menos de dos años nos quebró.

Si te vas a la tienda, puedes escuchar la protesta airada de una ama de casa que se queja por el precio escandaloso de una libra de carne ¡que este gobierno ha sido el peor, que en muchos años no habíamos tenido tanta pobreza, que es culpa de…! Y ella se siente envalentonada, diciendo: que ayer en las noticias del medio día, dijeron que los problemas de la salud son culpa del gobierno, que es espantosa la situación que se está viviendo, pero si te quedas un rato más, escuchando el debate, terminas enterándote que la sacrificada ama de casa, estuvo de vacaciones en Punta Cana y que se gastaron como cinco millones de pesitos en el paseo familiar. El poder de los que viven en donde vivo, es patético, es de ignorancia y falsedad, es de chisme de corrillo y de gente sin oficio, que se cree con el poder de desprestigiar, gritar atacar y señalar, sin argumentos, sin reflexión, sin análisis y lo peor aún sin sentido común, el poder que les confiere la ignorancia, les hace creer que son “gente de bien”.

Así que puedes quedarte horas y horas, escuchando y observando a la gente que quiere tener siempre la razón, aunque no sepan de qué hablan, que repiten lo que ven en la radio o en la tv, lo que llega por la red, sin siquiera cuestionarlo, que se indigna cuando les conviene y callan, cuando les afecta, que son estrato cuatro para chicanear y presumir y estrato uno cuando un beneficio quieren conseguir. Gritan contra los corruptos pero justifican la trampa, si con ella consiguen una o varias prebendas.

Así es donde vivo yo… ¿cómo es donde vive usted?

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *